
TURISMO
España, que es esencialmente un país receptor de turismo, es el segundo destino mundial, después de Francia, por número de llegadas y es también el segundo país del mundo, después de Estados Unidos, por ingresos procedentes del turismo extranjero. Los ingresos superan 5 veces los gastos en esta partida. El sector aporta el 11% del PIB y da trabajo a 2,5 millones de personas (el 12% de la población activa). En 2006 se han registrados 58,5 millones de turistas extranjeros, con un aumento del 4,5% en relación al año anterior, y unos ingresos de 48.181millones de Euros, un 4,7% más que en 2005. En el primer semestre de 2007 han llegado 25,383 millones de turistas extranjeros, con un incremento del 2% respecto al mismo periodo de 2006, mientras que los ingresos han alcanzado los 21.026 millones de Euros, es decir, un 3% más.
El sector del turismo organizado está atravesando una etapa de trasformación, caracterizada por un agrupamiento de los grandes tour operadores, un mayor número de reservas por internet, una oferta cada vez más flexible y adaptada al cliente, un aumento de los viajes en avión, sobre todo en compañías de bajo coste, a menudo organizados autónomamente.
El modelo turístico español por excelencia, denominado de “sol y playa”, que históricamente ha tenido un papel de compensación parcial pero significativa del déficit comercial del país, ahora tiene cada vez menos capacidad para desempeñar esta función. Dos son los principales problemas que debe afrontar y que, en cierto modo, están entrelazados entre sí. Por un lado, la competencia de destinos más económicos, como Croacia y Turquía, y por otro la tendencia siempre más marcada hacia una contracción de los consumos, que se refleja también en el turismo interno.
El Gobierno español, con el fin de potenciar y diversificar la oferta, más orientada hacia el turismo cultural, de negocios, deportivo y del bienestar físico, ha puesto en marcha una serie de iniciativas, entre las que cabe destacar las subvenciones concedidas a empresas que desarrollan proyectos innovativos en algunas Comunidades Autónomas como Andalucía, Canarias y Murcia, o la inversión de 300 millones de euros, para el período 2005-2008, en la red de “Paradores de Turismo”. Se calcula que en esos cuatro años España invertirá alrededor de 850 millones de euros en la promoción y en el aumento de la competitividad de la oferta turística.
Al mismo tiempo, se están coordinando mejor los esfuerzos entre la Administración central, las Comunidades Autónomas y los Ayuntamientos, con la participación del sector privado. Con el programa Horizonte 2020, elaborado por el Consejo de Turismo Español, se ha lanzado una estrategia plurianual de carácter global que tiene como objetivo consolidar España entre los líderes del turismo internacional. El programa tiene cuatro ámbitos de aplicación: competitividad, sostenibilidad, medio ambiente y perfil socio-económico. Se potenciarán también la cultura, la innovación tecnológica y una marcada atención a la calidad, y se intentará sensibilizar a la sociedad española sobre la importancia del turismo para el país.
El Gobierno ha aprobado una serie de medidas en el ámbito de la cooperación turística internacional, como el Código ético de la Organización Mundial de Turismo (OMT), que reconoce el turismo como instrumento para aliviar la pobreza y contribuir a la calidad de vida y al desarrollo económico y social.
El mercado español conserva todavía su característica de “mercado emergente” por lo que concierne a la tendencia a viajar al exterior. La excelente evolución de la economía española en los últimos años ha favorecido el crecimiento del turismo español tanto interior como exterior y se ha incrementado la demanda de viajes al extranjero, principalmente a los Países vecinos.
Los viajes de los españoles al extranjero han crecido en 2006 un 4%. Los destinos europeos representan el 80,9% y los países más visitados son Francia (21,1%), Portugal (14,1%) e Italia (8,1%). Hay que destacar que si bien el número de turistas españoles a los países vecinos supera ampliamente al nuestro, sin embargo en número de reservas hoteleras, que implican estancias más largas, Italia ocupa el primer lugar. Los residentes en Cataluña son los que han efectuado más viajes al extranjero (26,6%), seguidos de los de la Comunidad de Madrid (21%), los de la Comunidad Valenciana (9,5%), y los residentes en Andalucía, (8,5%). (Fuente: Instituto de Estudios Turísticos)
El turismo español en Italia registra un constante incremento desde el año 2000, alcanzando los 2.479.000 de llegadas en el año 2006 frente al 1.983.000 de 2005 (+25%). En los primeros meses de 2007 se han registrado 1.103.000 llegadas. El tipo de viaje que prevalece entre los españoles, en la medida de un 80%, es el turismo cultural, que comprende también el turismo religioso, que ha constituido desde siempre un factor importante en la elección de los viajes de los españoles.
La oferta turística italiana goza en el mercado español de una posición de gran prestigio, con productos competitivos que se presentan como exclusivos. Otro elemento decisivo, en relación con otros destinos turísticos, es la gran variedad y calidad de productos especializados, como el turismo “verde”, las vacaciones de relax, las vacaciones activas, el turismo religioso y las rutas eno-gastronómicas.
Los servicios de pago que podrían animar al turista español son, entre otros, la card–city, el abono para los museos y los bonos descuento de gasolina.
Frente a un mercado con gran potencialidad, las iniciativas de las Regiones y de las empresas deberían presentarse con una mayor continuidad, gracias a la presencia en España de la Agencia Nacional Italiana para el Turismo, E.N.I.T.
Muchas regiones italianas son poco conocidas, incluso algunas desconocidas, y por tanto el papel que pueden desempeñar la prensa y la publicidad es fundamental y prioritario para dar a conocer al gran público la variedad de opciones por descubrir y valorar que ofrece el “destino Italia”
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