
Las últimas visitas de Estado - el Presidente Ciampi en Uruguay en marzo de 2001; el ex Presidente Batlle en Italia en octubre de 2003 y el actual Presidente Vázquez en octubre de 2005, en el contexto de una visita de trabajo - testimonian la excelencia de las relaciones bilaterales, confirmada aun más por numerosas misiones de delegaciones italianas a nivel político, económico-comercial y cultural. En Uruguay vive, de hecho, una gran colectividad italiana -que llega alrededor del 40% de la población- la cuarta en América Latina, y son ya más de ochenta mil los ciudadanos con pasaporte italiano aquí residentes.
En plena crisis financiera sufrida por Uruguay en el 2002, se decidió reabrir la Cooperación italiana a través de la concesión de importantes créditos de ayuda con la finalidad de desarrollar las Pequeñas y Medianas Empresas y el sector sanitario nacional. Existen, además, otros programas de cooperación con organismos internacionales y con ONG siempre en el sector de las PyMEs y en el social.
Estas importantes intervenciones, que colocan a nuestro País entre los principales donantes, además de ayudar a Uruguay a recuperarse de las consecuencias de la crisis de los años pasados, contribuyen a reforzar aún más las ya tradicionales óptimas relaciones bilaterales.
En el plano económico-comercial, además de la asistencia a las empresas italianas interesadas en el mercado uruguayo, prosiguen las actividades de promoción del made in Italy, en coordinación con la oficina ICE y la Cámara de Comercio Italiana del Uruguay. Dichas actividades han sido intensificadas también luego de la constitución del “Sportello Unico” (Ventanilla Unica), con la incorporación de la estructura del ICE a la Sede de la Embajada.
En materia consular, después de las elecciones del Com.it.es. (Comité de los Italianos en el Exterior) en marzo de 2004, comenzó la colaboración con sus nuevos componentes a fin de mejorar en forma constante los servicios consulares para nuestra colectividad, sobretodo en materia de reconocimiento de la ciudadanía italiana, de asistencia sanitaria a indigentes y ancianos y del ejercicio del voto en el exterior. Prosigue, además, la actividad de actualización del registro consular.
Hay que destacar, además, el alto nivel de participación, que ha logrado porcentajes de primacía, a las elecciones políticas italianas del 2006: la participación al voto por parte de la comunidad italiana aquí residente ha sido en efecto, del 64%, la más alta en América Latina y a nivel europeo.
Gran atención se reserva a las actividades culturales, a través de una vasta oferta, en línea con nuestra tradición, propuesta por el Instituto Italiano de Cultura. Otro sector significativo es el de la difusión de la lengua italiana, por medio de numerosos cursos que se organizan en el País, de la actividad desarrollada por el Lector de italiano ante la Universidad de la República, de la Società Dante Alighieri y de las relaciones de proficua colaboración con la Scuola Italiana di Montevideo que ha obtenido recientemente el reconocimiento ministerial del diploma de escuela media superior.
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